EsParaTraposdePapel

Historias basadas en hechos reales... e irreales.
Cualquier parecido con la realidad, es fruto de la ficción, de la fricción o de la mente mental.
Aquí , a veces, se rompe la netiqueta sobre la ironía, este blog no derrocha ironía... supura ironía.
El resto de reglas de netiqueta, valen.....de momento.
Y si no te gusta, no te nervies, que es para trapos de papel.

30 de noviembre de 2012

Reunidas urgo/ ergo me vacuno: oish!

  Vamos al lío!
Ayer fué un "amazing day" en ese lugar del SERIS, de cuyo nombre no debo acordarme, ha mucho tiempo que servía un hidalgo, tralará, tralará...que nos estrenamos el equipo enfermero del centro con una reunión de presentación de un laboratorio, vamos.


Nada más llegar, fuime para la biblioteca: ese lugar con libros donde nos dan las charlas y hacemos las merendolas. Ví que había un proyector, un ordenador portátil y varios táblets, con tres señores desconocidos: ¡flipé! "Coña!, pensé para mí misma, ¿será que la prescripción enfermera es inminente, y nos van a tomar ya en serio?... ya tienen que ser buenos esos apósitos, con semejante despliegue..." y ¡puf!, será que huelo a enfermera, o que debo llevar ya una cofia invisible integrada en mi aura, que se acercó corriendo una mujerona y me susurró: "perdona, pero esta es una charla para médicos" y cerró la puerta. Y ahí me quedé, volviendo a la cruda realidad y emitiendo suficientemente alto para que se me oyera: "Ya decía yo...".
  Así que me encaminé a la otra sala, la nuestra, la coloquialmente llamada "sala de enfermeras", sin libros, con  los "regalos estrella" que nos hacen nuestros queridos pacientes (colgaré foto otro día, sí) y las sillas desvencijadas que no sirven para la biblioteca.
 Y ahí empezaban a llegar mis admiradas compañeras, poco a poco, y nos fuimos acomodando, mientras un mocete bienintencionado y bienpeinado ,con camisa lila y traje de chaqueta, ponía unos botes y unos parches sobre una de las mesas, el tablet, un par de publicidades, e hinchaba el pecho para afrontar la sesión.
  Terminaron de llegar todas, las últimas nuestras senior por eso de la edad y del respeto a las canas; suelen llegar las últimas, se ponen junticas en una esquina,hombro con hombro y con cara de guasa, ya de vuelta de todo esto, pero con deseo de compartir... creo.
Comienza:
-"Buenos días, soy Borja de Urgo"- y de pronto se oye cómo las senior comentan- "ah! pues he leído que están cayendo unas nevadas tremendas por allá, menudo frío!, pobrecito con ese traje se va a quedar helao cuando vuelva a casa"...." - eran las senior, con el modo "abuelita on".
Y Borja que dice: "Yo soy de Zaragoza" y las sénior: "¿en qué quedamos? empezamos bien  ¿pues no ha dicho este niño que era de Burgos? ya nos quiere volver locas....."
A todo esto, el resto de compañeras, alumnas incluidas  mirando del representante a nuestras "abuelas" como quien está en "Uinbeldon", en un partido de tenis, con los ojos como raquetas, viéndoles pasarse la pelota. Y así nos hallábamos ya en semi-trance cuando mi zape,Rosita, arrojó un caldero de luz: "a ver, ha dicho que se llama Borja y que es de Urgo, no de Burgos, Urgo: laboratorio!!"
Aaahhh! Sonó al unísono, relajo y ya el muchacho pudo empezar a untarnos las manos con sus corpitoles (emulsión, leche y aceite) y a contar las maravillas parchesísiticas.
Y entonces, osó pasarnos su táblet para ver las imágenes de unas piernas y unas cosas mondongosas de esas que nos gustan tanto a las enfermeras, para guarrear un pelín, con reglas a los lados, paños verdes, fechas y colores rojos y amarillos babeando por doquier.
 Y empezamos a pasarlo, como quien se pasa el porrete, pero en plan tesorito, no se vaya a romper, con el "cuidado lo que tocas", ojo que me quemo, mientras Borja (ese santo varón), hablaba del poder sin fin del "urgloclean" y del "urgostar", por cierto, que yo creo que me voy a llevar una muestra a casa, de este último, porque dice que acelera un wevo el crecimiento, y tengo a mi cría que no me come nada, ya sabéis lo que se siente, ¿no?
Y de repente, stop! "oh, oh!, oye, chaval, perdona, que se ha ido las fotos, yo no he tocado nada, sólo le dí aquí, perdona eh?,"- todos acojonaos, que un compañero (no doy nombres) había cerrado las fotos, y tenía a las seniors al lado, y se pensaron que había roto el "cacharro ese", y claro! reactivaron el "modo abuela": "pobre chiguito, aparte del frío que va a pasar, le rompéis el ordenador, cómo sois, si es que es mejor no tocar...."- total, un cáos!
Ya al final, despues de intentar curar una obesidad con una mezcla de urgotul, urgoclean y corpitol, de una de nuestras "dinos" (dinosaurias :se lo llamamos con todo el amor y el cariño, y ellas lo saben), ya el chaval se pasó a la charla de al lado a ver si había suerte y era  de antidepresivos-con-demo, que tampoco, era de estatinas (esas cosas que se toman para el colesterol que no es un yogur enano), por cierto, que estaba aderezada, cómo no, con un ingente surtido de canapés dulces y salados. Spain is different y las charlas a galenos también.
Desde este blog, dar las gracias a Borja de Urgo, de Zaragoza, por la paciencia y serenidad, a mis compas, seniors y juniors, por los buenos ratos que me regalan y todo lo que me enseñan.
Luego marché a la consulta a atender  a esos pacientes que vinieron a verme y la guinda del pastel se presentó en forma de "herida con mujer". Vino para revisar una sutura hecha en urgencias, y mientras la miraba y charlábamos sobre el tema me dice:
"Le voy a hacer una pregunta, que me ha mandado mi marido: dice que si, ya que me he hecho esta herida, si me puedo poner la vacuna esa de las "tetónidas""- y no se si fué que la tarde había empezado tan surrelalista y me puse en modo "mus-31y soy mano-no-se-me-nota" on, que le miré fijamente a los ojos (evitando bajar la mirada a sus lolas), y respondí: "dile a tu marido, que lo siento mucho, que no tenemos esa vacuna, pero porque no existe, es una pena, sí!", "Ahora, la que sí tenemos es la del tétanos, ya miro si quieres si la tienes puesta"...
Carcajada al unísono y ambas para casa con el recado: ella para tener una larga charla con su compañero y yo con las buenas sensaciones que te deja una jornada llena de sonrisas y desparpajo.
Os deseo, queridos lectores, muchas jornadas como la que pasé yo ayer, porque te elevan la moral, pese a lo que sea y dan "sentido al sinsentido" que nos empeñamos en destacar: el poder del Humor.