EsParaTraposdePapel

Historias basadas en hechos reales... e irreales.
Cualquier parecido con la realidad, es fruto de la ficción, de la fricción o de la mente mental.
Aquí , a veces, se rompe la netiqueta sobre la ironía, este blog no derrocha ironía... supura ironía.
El resto de reglas de netiqueta, valen.....de momento.
Y si no te gusta, no te nervies, que es para trapos de papel.

24 de marzo de 2016

Jugando se llega al infinito...y marcha atrás



  ¿Por qué no jugamos más?¿Por qué aprendemos más y mejor jugando, riendo?
  A mi, personalmente, la letra me ha entrado siempre, desde la risa y el entendimiento del por qué de las cosas. Se le quita hierro, agobio, se aplana un poco: la cuesta se allana desde la carcajada y el juego.
Inma Llorca Rueda nos dice:
"Casi todas las situaciones de la vida ofrecen una lógica "ganador/perdedor" o ganas o pierdes. (...)
  Cuando jugamos, sin embargo, aplicamos una lógica diferente: una lógica "ganador/no ganador". Una diferencia muy importante que significa que en vez de ser penalizados por nuestros errores, aprendemos de ellos. Por tanto, cuando ganamos, ganamos, y cuando no, aprendemos. El único gasto es el tiempo que empleamos en ello.

Los antiguos griegos sabían que había una estrecha relación entre aprendizaje y juego. Su concepto de educación (paideia) es muy similar al concepto de juego (paidia)."


   Esto es importante: el juego, y el deporte como tal, en su vertiente amateur, es entonces la manera de hacer un aprendizaje, salga como salga el resultado. Hablamos mucho de saber ganar, desde la sencillez, la generosidad de compartir el triunfo y la humildad para recibirlo sin ostentaciones. También es importante saber perder, corrijo: saber no-ganar, sin castigos, dramas rutilantes, culpabilizaciones yermas o no saber felicitar al otro por la victoria.


Destaquemos el camino, fundamental: los pasos, saltos, baches, cuestas, caídas, levantadas, manos tendidas, gestos, palabras, miradas, escuchas.... todo eso es el verdadero aprendizaje. Nuestro esfuerzo personal y/o grupal, sacrificios, se ven mucho más pigmentados cuando se camina jugando.


   Yo recuerdo de más joven, cuando iba a los sitios pegando saltitos, o siguendo lineas blancas ("sin pisar lo rojo") y me cansaba mucho menos que si me mandaban dar vueltas a un patio, como los mulos en los muelos. Igual no iba tan directa, daba más rodeos y corría ciertos riesgos, pero era mucho más divertido, interesante y me cansaba menos.

   Deberíamos jugar más, los mayores también...estimular nuestro "yo creativo", retirar algún filtro, cambiarlo por sonrisas, por una mirada más abierta.

 Porque aunque si entornamos los ojos, nuestra mirada parece que llega más lejos, si los cerramos del todo estamos ciegos, cuando los abrimos (sobretodo a los otros) de par en par, es ese infinito el que llega a nosotros...en todos los sentidos.