EsParaTraposdePapel

Historias basadas en hechos reales... e irreales.
Cualquier parecido con la realidad, es fruto de la ficción, de la fricción o de la mente mental.
Aquí , a veces, se rompe la netiqueta sobre la ironía, este blog no derrocha ironía... supura ironía.
El resto de reglas de netiqueta, valen.....de momento.
Y si no te gusta, no te nervies, que es para trapos de papel.

6 de junio de 2014

La linea roja tatuada.

Hoy escribo desde la trinchera, intentando ordenar un poco esta marejada mental que me trae la actualidad sanitaria.

Carlos Nuñez ha escrito en el EnfermeraCtivista, un taconeo firme y definido: a los enfermeros y enfermeras gestores, les toca cambiar de actitud para ver si con su liderazgo podemos hacernos valer las enfermeras y enfermeros.
Lo dicen ya hasta los medios de comunicación, como el Mundo, que si nos sacaran más chicha, podríamos hacer un sistema sanitario público más sostenible. Tanto se oye, que algún tipo listo (sarcásticamente hablando) ha movido su media neurona y ha bramado que nuestro estamento inferior no puede gestionar, hay que joderse, y luego ya se fué a echar la siesta por el esfuerzo. La próxima vez, me recuerdas eso, cuando me vengas llorando por material de consulta (gestión de recursos materiales) o me dices que te cubra un rato en la consulta (gestión del tiempo) o me digas que te ayude con fulano o mengano, que no te obedecen (gestion de recursos humanos-emocionales). Por no hablar de los "cienes"de compañeros que hacen cursos, masteres y doctorados en gestión sanitaria, nada, fruslerías al parecer....no se, se huele el miedo desde aquí.
Si esto fuera juego de tronos, las enfermeras somos la guardia de la Noche, los hombres de Negro que cuidan del Muro. Los otros lo saben, por eso son los otros...y no digo más, que soy experta en meterme en jardines.
Bien, tras todo esto, estoy en mi trinchera, en mi consulta (o en el domicilio de mi paciente), con él frente a mí, la mesa en medio y todo un trabajo por hacer.
Y no hay más!!
Exacto amiguitos: en mi trabajo no hay más, que mis pacientes, mi equipo de compañeros y punto pelota.
Mis pacientes saben, cuando me preguntan o hablamos, lo que yo pienso de la crisis, de la alta gestión sanitaria etc.
Pero me hago respetar con mi trabajo, cada día.
Perdonar la petulancia, pero yo se que lo valgo (como el anuncio de Loreal), me creo que mi labor es necesaria y la realizo lo mejor que puedo, intento aprender cada día, o saber dónde encontrar lo que necesito, procuro no engañarme, ni engañar a mis pacientes, y siempre, siempre, les miro directo a la cara y procuro tratarles como me gustaría que me tratasen a mi.
Hace años que en la trinchera no guerreo con mis pacientes(desde este plano), ni como infantería , ni como escudos o rehenes.
Cada cosa en su sitio.
Ahora: en las reuniones de equipo, con los directivos de gerencia de atención primaria y con enfermeras, es otro cantar.... ahí, me remango la bata y se me ve el tatuaje: mi linea roja.
Es inherente a mi, la importancia de comunicarse, hacer ver lo que "es bien y lo que es mal", con vehemencia, seguridad, desde el humor si se puede, pero toca debatir, contar que no vivimos en un mundo rosa sometido, hecho de hormiguitas abnegadas.
Las hormiguitas abnegadas, ayudan poco al hormiguero. Lo alimentan y cuidan, pero no crece. Necesitamos recias hormigas soldado, con una buena estrategia y valor y una gotita de veneno para defender la propiedad. (lo de la hormiga reina, vamos a dejarlo a parte, por no meternos ene más zambras...)
Soy una enfermera feliz, que disfruta de su trabajo, pero que tiene claro, que hay que enseñar el tatuaje de vez en cuando para progresar.
¿Por qué no lo sacas?igual puedes empezar con enseñar "sólo la puntita"...o pensar en ir haciéndote uno
¿te parece?