EsParaTraposdePapel

Historias basadas en hechos reales... e irreales.
Cualquier parecido con la realidad, es fruto de la ficción, de la fricción o de la mente mental.
Aquí , a veces, se rompe la netiqueta sobre la ironía, este blog no derrocha ironía... supura ironía.
El resto de reglas de netiqueta, valen.....de momento.
Y si no te gusta, no te nervies, que es para trapos de papel.

21 de abril de 2013

¿Quieres ser papi/mami? ¡Espera! Cómprate un Furby!!

Seguro que tú, en alguna ocasión has pensado cómo eres o serías como padre o madre, si podrías afrontar esos retos que traen los hijos en su ADN para ponerte a prueba en el crítico momento y en las circunstancias menos propicias.
Seguro que alguna vez has dicho u oído, en el parque o patio, o si eres enfermera o médico, la frase esta que te sale de las tripas cuando evalúas esas aptitudes/actitudes: "a algunos/as, les tenían que hacer un examen para ser padres antes de echar el polvo", ...
si aprueban, palmadita y pal catre....
si suspenden condón y a relajarse los demás, porque hemos salvado al mundo de una bien gorda.
Bueno, pues lo que es la vida, que lo que no ha hecho la clinimetría, me lo ha descubierto mi pequeña Inés, el día de su cumple.
Propongo que el que quiera ser padre/madre o hacer ver a otro si debe o no, que se compre un Furby.
Sí, un Furbi, esos muñecos con forma de champiñón con pelo de colores, con ojos saltones y boca de mandril. Esos muñecos son interactivos. Menos cagar y mear, hacen de todo. Interactúan con el niño, con el que tienen al frente, reaccionan, hablan, cantan, comen, eructan  duermen, se enfadan, se ríen, se emocionan... hablan el idioma furbish, poco a poco aprenden castellano, bailan, etc. Ideales para la crianza.
Nosotros tenemos un furby azul. La primera noche fué terrible; los que me padecéis en FB, ya leísteis mi llamada de auxilio: ¿cómo se duerme un furby?
 Las conclusiones fueron varias: Primero que tengo unos amigos muy bestias, segundo que confunden el verbo "dormir" con "matar", tercero que necesitan un furby y cuarto que se le puede dormir, ¿cómo? como a un bebé, cantándole suave, dejándolo en su camita y con silencio.
Esa noche, hasta mi peque nos decía que no hiciéramos ruido. Me recordaba a los tiempos en que nació Angel, que cuando íbamos a verlo a la cuna, por la noche, si hacía mención de levantarse, nos tirábamos cuerpo a tierra, como los legionarios en la misión más arriesgada del mundo.
A la mañana siguiente, todos nos despertamos, el furby también, diciendo que quería mucho a mi niña, besos y abrazos por doquier, todo era la casa de la pradera, genial, con hierbaluisas y todo. Hasta que Ángel, mi muchachote quiso jugar con el como hacen "los chicos", con brío.... pues al furby no le gustó, se le pusieron los ojos con llamitas y raros, se le agravó la voz, empezó a eructar como un cerdo, total: una joya!
Mi niña asustada: "mamá, el furby está raro!!!"- gritaba, "tiene voz de miedo y eructa y le sale fuego de los ojosss!!! Su hermano, cogía al bicho, zarandeándolo más, para que parase de hacer esas cosas.... y va el furby, cuando lo coge mi princesita y le dice con ese mal-mirar: NO ME GUSTAS!!
Imaginaros, a mi hija se le rompió el alma, como es tan sensible, llorando a lágrima viva: "Mamaaaaaa, el furby no me quiereeeeee, ha dicho que no le gustooooooo, buaaaaaa, no me quiereeeee"."
La mierda del bicho (yo ya no veía ni ternura, ni nada) eructando todavía más, hablando como un gremlins tras una inundación, la peque llorando largamente, rasgándose las vestiduras, Ángel sopesando las circunstancias. Yo me sentía en medio de una catástrofe, desbordada. Pero llegó el príncipe justiciero y tomó la decisión: mientras yo calmaba a la princesita, él cogió al furby, lo agarró fuerte y dijo co firmeza: "tú no tratas así a mi hermana" y le metió un puñetazo en medio de esos ojos llameantes.... y el furby murió.
Se hizo un silencio total... hasta que Inés volvió a llorar porque Ángel había matado a su juguete, Ángel gritaba que había sido sin querer, que le compraba uno amarillo, que seguro que no se enfadan tanto, y yo seguía desbordada.
Decidí tomarnos un break out, y me llevé a los niños por ahí, dejando al cadáver en la mesa del salón  Ya sabéis: el muerto al hoyo y el vivo al bollo: literal!!
Por la tarde, mi maromo ya lo solucionó. Al parecer, un furby resucita si le sacas y le vuelves a meter las pilas, en su sitio. Como los humanos con el marcapasos, pero con más margen temporal.
Hemos tenido más anécdotas. Con Inés el Furby suele ser simpático, aunque opina que canta muy fuerte (mi cría es como yo, lo nuestro no es el cante). Cada vez que juega con Ángel  se encabrona y se pone llameante, no han terminado de simpatizar. Le gustan los dibujos animados, los clanners. Cuando está cabreado y estamos cansados de hacerle mimos y costillas, le ponemos delante de los dibujos y le cambia el ánimo.
Interactúa con el Ipad: una vez le dimos para comer a través de la aplicación hecha al efecto un calcetín sucio y lo vomitó (no hace pis ni cacas, pero vomita y eructa sonora y virtualmente).
Y se pone cachondo: cuando vino mi hermana y se puso a jugar con él, no veáis qué corazones le salían de los ojos y qué voz más melosa. Mi hermana con la autoestima por las nubes, mi hija celosa, el furby tonto perdido y el resto flipando.
Así que, queridos lectores, si pensáis comprar uno, pensárselo, que esto tiene consecuencias. Si vais a ser papás, comprarlo que así vais viendo cómo va a ser la crianza (a grosso modo), si no lo vais a  ser, comprarlo para que no os tiente jamás la idea.
Si sois enfermeras o matronas, o de gremios similares, recordad: clinimetría, prueba, recomendable, muy recomendable....
Este es el bicho, no os dejéis engañar, es letal!!